IDENTIDAD

  • Centro abierto a todos.

Nuestra escuela da respuesta al deseo de educación cristiana que manifiestan muchas familias. En actitud de respeto permanece abierta a todo el que desee el tipo de educación que en ella se imparte. La tradición del Instituto y las urgentes llamadas de la Iglesia en favor de los pobres nos exigen
dar preferencia a los más necesitados.

  • Centro de Iglesia.

La Iglesia Católica, como comunidad de creyentes, se hace presente en el seno del pluralismo cultural de nuestra sociedad a través de instituciones educativas propias. Nuestra Escuela como CENTRO DE IGLESIA, realiza su misión evangelizadora, según las orientaciones y criterios pastorales de la misma. Fundamenta su acción educativa en un concepto cristiano del hombre y del mundo, en estrecho contacto con la Iglesia Local.

  • Centro Calasancio.

Nuestra escuela, siguiendo las directrices del P. Faustino Míguez, Fundador del Instituto, está orientada hacia la formación integral de la persona, bajo el lema PIEDAD Y LETRAS, Fe y cultura en el lenguaje de hoy.

Son características peculiares de la misma:
– Considerar la enseñanza como instrumento al servicio de la educación integral: “Formar para todas las circunstancias de la vida”.
– Acoger con sencillez y fraternidad a cuanto se integren en ella.
– Crear un ambiente familiar y cercano entre los miembros de la Comunidad Educativa.
– Ayudar a descubrir que la apertura a la transcendencia es el fundamento de nuestra esperanza.
– Favorecer la celebración gozosa de la fe como dimensión de gratitud y fiesta.
– Vivir la espiritualidad mariana como amor confiado a Dios en la entrega incondicional a los hermanos.

HISTORIA

Las Hijas de la Divina Pastora nos establecemos en Sevilla el año 1944. El lugar elegido es el conocido Barrio del Porvenir, construido en torno a la Exposición Iberoamericana de 1929. Su arquitectura es de chalets y arbolados, y se construyó como ciudad del futuro, “del porvenir”. Se convierte en un barrio bien situado y comunicado por grandes avenidas, con familias influyentes y de apellidos conocidos.

La archidiócesis de Sevilla en 1944 estaba bajo el cuidado del Cardenal Pedro Segura Sáenz, quien tuvo gran relación con nuestra Congregación. Una de sus hermanas, que se llamaba Elena, tenía gran devoción a la Divina Pastora, advocación que estaba muy extendida por toda Sevilla. De ahí el nombre que recibe el Colegio recién fundado: “Santa Elena”.

Nuestro Colegio estaba situado entre tres calles: Porvenir, Brasil y la Avda. de la Borbolla, donde estaba la entrada principal, enfrente del Parque Mª Luisa. De tal forma que al ser pequeño el patio, las alumnas mayores hacían el recreo en dicho parque.

De las crónicas del colegio sabemos que empezó a funcionar el 6 de Enero 1945. El colegio tenía mucha vida y una gran actividad. En párvulos la educación era mixta y se educaron niños y niñas, aunque en los cursos superiores era un colegio femenino.

Un dato curioso son los 300 días de indulgencia que el Sr. Cardenal Segura y Sáenz concedió el 13 de enero de 1948 a quienes rezaran delante de la Divina Pastora, en el Colegio de Santa Elena.

El 13 de Junio de 1957 se obtienen los permisos para realizar las obras que llevarán al reconocimiento del grado elemental del Colegio.

En Enero de 1967, tras más de 20 años en El Porvenir, se ve la necesidad de comprar un terreno y construir un edificio propio.

El terreno del nuevo Colegio se compró en la antigua C/ Badolatosa, hoy C/ Tabladilla, y también cambió su nombre. La apertura del nuevo centro “Colegio R.R. Calasancias” fue en el curso 1969-70, terminando las obras poco a poco. El colegio estaba rodeado de fábricas y del antiguo ABC. Era una zona alejada y con poco alumnado cerca, por lo que se hacían rutas de autobuses y se recogían alumnos de distintas zonas de Sevilla. El alumnado era de diferentes clases sociales y se creó desde un principio un clima familiar, donde se acogía a todo el mundo y donde los alumnos, que pasaban muchas horas entre clases, comedor y actividades, se sentían en casa.

Actualmente el barrio ha cambiado totalmente, no así el estilo de nuestro colegio. Los avances ya forman parte de nuestra vida y somos un centro moderno que responde a las necesidades de hoy. Pero no olvidamos que el “ser familia”, conociéndonos todos desde una atención muy personal a alumnos y familias, no cambia con los años, eso permanece y es la ventaja de ser un centro mediano. Ofrecemos una calidad educativa sin olvidar que el objetivo de nuestro colegio desde sus comienzos siempre ha sido ser ante todo un centro humano y cristiano.

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